Por: Douglas Cujar y Gonzalo Díaz Cañadas
Luego de cuatro meses de un intenso trabajo colaborativo, entre consensos, debates y diálogos diversos con la comunidad, y en el marco del proceso formativo denominado Diplomado Patrimonios Integrados para la vida – Cohorte Chocó 2024, el Viceministerio de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, perteneciente al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberesen cumplimiento de uno de los acuerdos del Paro Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó, logrados por la Mesa de Cultura, que lidera Douglas Cujar Cañadas, entregará al departamento 30 portadores de patrimonio y gestores culturales capacitados y fortalecidos en la valoración y la apropiación social del patrimonio cultural vivo. Del mismo modo, este proceso nos acercó al reconocimiento de las diferentes manifestaciones, oficios y rituales de la región, que van más allá del acontecer festivo, para involucrar en una nueva narrativa otras miradas del patrimonio cultural que poseen los chocoanos.
Este diplomado fue un piloto diseñado e implementado por el equipo de Fortalecimiento de Capital Humano, de la Dirección de Patrimonio y Memoria del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el cual busca ser replicado en otros territorios del país. El acto de graduación de este proceso formativo se llevará a cabo el próximo 14 de diciembre en Quibdó, y en el cual la Mesa de Cultura, invitará a este grupo de agentes culturales a seguirse fortaleciendo como colectivo bajo la figura de «Cuidadores del Patrimonio Cultural del Chocó”, y así comenzar a re-escribir una nueva historia.
Durante el diplomado, el cual se impartió de forma híbrida, presencial y virtual, gestores y lideres en procesos culturales que están a la vanguardia en temas del patrimonio gastronómico, turístico, fílmico, dancístico, musical, festivo, arquitectónico y arqueológico, entre otros, pudieron compartir sus propias experiencias construidas desde el territorio, con la formación técnica y diferencial que brindaron las voces de los expertos y autoridades culturales que enfocaron sus conversaciones en torno al patrimonio vivo en el Chocó, en un diplomado que involucra y reconoce los saberes que expresan los participantes, llegados desde los distintos confines del departamento, para movilizarse como embajadores del patrimonio vivo.
Como respuesta del Ministerio a la solicitud de capacitación de la Mesa de Cultura se dio inicio a un proceso que tuvo entre sus logros construir de manera conjunta un pénsum centrado en los siguientes ejes: 1. Patrimonios, contextos y comunidades, 2. Mediación, interpretación y cuidado del patrimonio y 3. Comunidades de práctica, transmisión y memoria, considerando la debilidad del sector cultural en estos aspectos.
De allí que, como Mesa de Cultura, esperamos que estos agentes del patrimonio cultural chocoano, en articulación con el ecosistema cultural en sus diferentes vertientes, sean reconocidos, inspirados y animados para trabajar y lograr la apropiación social de los elementos que integran y representan el patrimonio cultural del Chocó como expresión de su biodiversidad y multiculturalidad.
A partir de los contenidos vistos en el diplomado, entre los que se encuentran: Los Planes Especiales de Manejo y Protección – PEMP de los BicNales, los Planes Especiales de Salvaguardia – PES de San Pacho, la Partería tradicional y los Alabaos, el Patrimonio material mueble e inmueble de Quibdó, la actualización del PEP del templo San José de Tadó, las riquezas arqueológicas de Nóvita Vieja y Santa María de la Antigua del Darién, el rescate del Canal del Cura, los fortalecimientos del Museo gastronómico y el Archivo fotográfico y fílmico, se motiva a estos Cuidadores del Patrimonio Cultural del Chocó a continuar trabajando con mejores conceptos y una mayor fundamentación.
Este grupo velará porque los activos bioculturales del Chocó sean conservados, preservados y valorados como elementos propios de la identidad cultural, que en estas selvas y caminos de aguas, sirvan de motivación para la causa que emprende unida la sociedad civil, teniendo como apoyo al Consejo Departamental de Patrimonio Cultural y la Mesa de Cultura del Chocó, que han contado con el acompañamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y sus diferentes divisiones e institutos como el ICANH, la Biblioteca Nacional de Colombia y el Archivo General de la Nación. Estas instancias han aterrizado en el territorio con iniciativas y políticas como el Plan de lectura, escritura, oralidad y biblioteca – LEO, el Plan etno-cultural del Chocó, la Cátedra Chocó y la formación de artistas y cultores con la UTCH, todo esto construido por los propios actores del territorio.
Por último, queda la tarea de seguir impulsando el desarrollo de proyectos en torno al patrimonio bibliográfico y documental, el Centro de pensamiento, el Centro de Memoria, el teatro del pueblo César Conto y otros sueños chocoanos que se tejen desde este palenque del pensamiento, que deberá integrar y fortalecer a este grupo de 30 cuidadores, que gracias al Diplomado Patrimonios Integrados para la Vida y a la gestión de la Mesa de Cultura, esparcirán las semillas del patrimonio vivo del Chocó, como soporte de la nación cultural chocoana.
Desde dos territorios del Pacífico, la familia de Candelario pudo decirle adiós
Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca, y Juradó, en el departamento de Chocó, fueron los municipios que recibieron el cuerpo de Candelario Rentería Hurtado, allí la familia esperaba a quien sería su cónyuge, padre, hermano e hijo.
Para realizar esta entrega culturalmente pertinente, se trabajó de forma colaborativa con el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Quibdó, Chocó. 9 de diciembre de 2024. La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, en coordinación con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, avanza en el proceso de identificación y acercamiento con los familiares en toda la costa pacífica de Colombia.
Uno de los casos más reciente fue el de la familia de Candelario Rentería, desaparecido desde el 2012 en el contexto del conflicto armado, y cuya entrega fue un camino trazado desde el hallazgo de sus restos en una zona rural en López de Micay (Cauca), en 2019, hasta la entrega a sus familiares cinco años después.
Tras la recuperación de dos cuerpos en dicha región por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, uno de ellos fue entregado a su familia, mientras que el segundo, estuvo bajo custodia del Instituto Nacional de Medicina Legal a la espera de ser identificado.
Años después, una nueva pieza surgió: información proveniente de un aportante de información permitió vincular una posible identidad al cuerpo, sugiriendo que podría tratarse de Candelario Rentería, conocido también como Junior. El detalle impulsó a la Unidad de Búsqueda a continuar el hilo de la investigación, esta vez, orientado hacia la zona de Yurumanguí, en Buenaventura, donde se estableció contacto con personas que recordaban a Rentería Hurtado y lograron, tras una ardua labor investigativa y de relacionamiento con la comunidad, localizar a una parte de su familia que se encontraba fuera de Colombia y con la que se hizo un diálogo orientador para darle la noticia del establecimiento de identidad del cuerpo de Candelario.
Por esta razón, la Unidad de Búsqueda programó un encuentro virtual con la familia en el extranjero, que permitió establecer la identidad del cuerpo. Mientras tanto en Juradó, la madre biológica de Candelario también fue contactada para participar en entrevistas y tomas de muestras biológicas, simultáneamente con otros familiares en Ecuador y Cali.
Finalmente, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó la identidad de Rentería Hurtado. Esto llevó a un encuentro de cierre con la familia, y, en consecuencia, la Unidad de Búsqueda en el Valle del Cauca y Chocó, con el apoyo de la alcaldía de Juradó, gestionaron la entrega culturalmente pertinente, que incluyó los rituales ancestrales y religiosos tradicionales del Pacífico colombiano, los cuales fueron acordados con los familiares de ambos territorios.
“Agradecemos a la Unidad de Búsqueda por este momento, por traer a mi papá a su pueblo. Para nuestra familia fue un proceso difícil y de sanación. Por fin sabemos dónde están los restos de él y visitarlo”, expresó Neila Rentería, hija de Candelario, durante su sepelio.
Quienes cuenten con información que permita encontrar a una persona desaparecida o tengan a un ser querido desaparecido pueden comunicarse, en Buenaventura, al teléfono 3175164994 o dirigirse a la dirección Carrera 56 C # 5-98; En Quibdó, al teléfono 3154330754 ubicada en la Calle 27 # 6 – 45. Todos los trámites con la Unidad de Búsqueda son confidenciales y no vinculantes con ningún proceso judicial.















