El pasado 20 de julio, una de las frases del discurso presidencial, durante la instalación de la cuarta y última legislatura del gobierno Petro, fue aquella según la cual “en Colombia la mayoría del país está en paz”. En estas páginas, citando las estadísticas del propio Ministerio de Defensa, se puso bajo la lupa esa conclusión oficial, dejada en evidencia que durante el primer semestre de este año muchos delitos de alto impacto, empezando por el homicidio, aumentaron. De hecho, la tasa de muertes intencionales fue la más alta de los últimos cuatro años para este lapso.
A comienzos de año por la ‘guerra de exterminio’ entre Eln y disidencias de las Farc, la región del Catatumbo, en Norte de Santander, es la más afectada. De hecho, allí se denunciaron 21 eventos que ocasionaron el desplazamiento de 72.588 personas.
Pero no es la única región impactada por esta clase de crisis humanitarias. Chocó y Guaviare han sufrido este año varios ‘paros armados’ perpetrados por grupos residuales de las Farc, Eln y ‘Clan del Golfo’, principalmente. Cauca, Nariño, Valle y otros departamentos también fueron impactados.
La incidencia de esta crisis humanitaria a lo largo de este año no ha sido menor ni tangencial. Por el contrario, hay un incremento significativo. Prueba de ello es que, según un informe de enero pasado de la misma Defensoría, en todo el 2024 se registraron 105 eventos de desplazamiento forzado masivo que afectaron a 25.611 personas. Es decir, que este año, en apenas seis meses, ya se triplicó esa cifra de víctimas. Y también ya se superó lo ocurrido en 2023, cuando las afectadas en 154 casos fueron casi 55.000 personas. En cuanto al confinamiento, como ya se dijo, entre enero y junio de este año fueron 51.000 las víctimas, mientras que en los doce meses del 2024 se llegó a 107.000.
