Mediante una ceremonia militar y un espacio especialmente dispuesto para compartir este importante paso junto a sus familias, 23 soldados profesionales vivieron una jornada de reconocimiento que selló, con honor, el cierre de su carrera militar.
La Décima Quinta Brigada rindió homenaje a estos hombres, quienes, tras dos décadas de servicio ininterrumpido a la institución, culminaron su trayectoria con la satisfacción del deber cumplido. Su retiro representa el cierre de un ciclo marcado por la disciplina, el compromiso institucional y una entrega constante a este Ejército que siempre será su casa.
Durante 20 años, estos hombres portaron el camuflado como símbolo de una responsabilidad que trasciende lo individual, asumiendo con firmeza su misión y enalteciendo, con cada acción, el nombre de la institución.
Su labor, desarrollada en distintas unidades y regiones del país, dejó una huella tangible en cada comunidad donde estuvieron presentes; sin embargo, fue el departamento del Chocó el escenario que vio escribir el capítulo final de su vida militar.
El retiro de estos héroes de la patria no representa únicamente el final de una etapa profesional, sino también la posibilidad de reencontrarse con sus familias, quienes durante veinte años acompañaron su carrera con paciencia y respaldo, muchas veces desde la distancia. Esa red familiar, silenciosa pero fundamental, forma parte del legado que hoy se reconoce junto a la labor institucional de cada uno de ellos.
Con este importante paso, el Ejército Nacional reafirma su compromiso de honrar la trayectoria de quienes entregaron años de servicio a la institución. Su retiro queda registrado como un testimonio de disciplina y vocación, y como un ejemplo para las nuevas generaciones que hoy visten el mismo camuflado.
La institución extiende su reconocimiento a estos veintitrés hombres por su servicio y les desea éxitos en esta nueva etapa de sus vidas, en la que continuarán aportando, ahora desde otros escenarios, los valores que forjaron durante su carrera militar.
