La Unidad para las Víctimas anunció que cerca de 200 indígenas emberá, que han estado acampando en el Parque Nacional de Bogotá desde hace diez meses, retornarán voluntariamente a sus regiones de origen el próximo 29 de julio. Este retorno se realizará como parte de un plan piloto hacia los departamentos de Chocó y Risaralda.
Desde el año pasado, un total de 779 indígenas emberá se han asentado en este parque, entre ellos aproximadamente 130 niños. Según el Gobierno, 633 de ellos han manifestado su intención de regresar a sus comunidades de origen, mientras que 119 desean ser reubicados y 17 prefieren integrarse localmente.
La decisión de retornar obedece a las duras condiciones de vida que enfrentan diariamente en el parque. Los líderes emberá han destacado la dificultad de vivir en condiciones de frío extremo durante las noches y las inundaciones que afectan el campamento cuando llueve, provocando daños en sus pertenencias.
«La situación es muy dura. Cocinamos con leña que cortamos con machetes, pero no tenemos suficientes alimentos, solo arroz que se acaba rápidamente», expresó Demetrio Arias, uno de los líderes emberá, quien también hizo hincapié en la escasez de ayuda alimentaria por parte del Gobierno.
Además de las condiciones físicas adversas, la comunidad ha enfrentado desafíos en cuanto a la salubridad, acceso a servicios de salud y educación para los niños nacidos desde su llegada a Bogotá, que ya suman aproximadamente 120.
La Unidad de Víctimas ha programado reuniones con autoridades tradicionales y locales de Bagadó (Chocó) y Pueblo Rico (Risaralda) para ampliar la oferta institucional y prevenir nuevos desplazamientos de la comunidad emberá. Esta iniciativa busca garantizar condiciones más dignas y sostenibles para estos indígenas en sus lugares de origen.
