Alias Jerson, cabecilla del frente noroccidental del ELN, ha emergido como una figura central en el conflicto armado en el departamento del Chocó, provocando una crisis humanitaria sin precedentes en la región. Con el reciente paro armado que ha confinado a más de 50.000 personas en varios municipios, Jerson ha demostrado su control y su influencia en la zona.
Alias Jerson, conocido por su experiencia en el manejo de explosivos y su papel clave en el tráfico de drogas, mantiene un control férreo sobre los ríos y las trochas que conectan el Medio y Bajo Baudó con el océano Pacífico. Su red criminal está especializada en la venta de cocaína a los carteles mexicanos, que envían la droga a través del río hacia Centroamérica. Para proteger este corredor estratégico, Jerson ha capacitado a sus miembros en la instalación de explosivos destinados a atacar a las lanchas de la Armada que patrullan la zona.
La influencia de Jerson se ha expandido desde que asumió el mando tras la muerte de alias Uriel y alias Fabián, dos líderes anteriores del ELN. Además de coordinar el tráfico de drogas, Jerson ha sido designado vocero del grupo armado para comunicarse con los medios y emitir documentos en nombre de la organización.
Su control se extiende por una vasta área que incluye el río San Juan y sus afluentes, desde Palestina hasta el río Calima, así como otras regiones clave como Cajón Taparal, Sipi Surama, y los sectores de Copoma, Cucurrupi, Fugiado, Noanama y Cocove. La actividad violenta y armada de Jerson ha llevado al confinamiento y desplazamiento forzado de comunidades afro e indígenas en áreas como San Miguel, Charco Largo, Charco Hondo, Taparal, Torra y Juntas de Tamana
Alias Jerson también tiene una presencia significativa en la región del San Juan, incluyendo municipios como Itsmina, Sipí, Novita y Bajo Baudó, donde se ha reportado el reclutamiento de menores y la amenaza a líderes indígenas. Su dominio en la región ha provocado enfrentamientos con el Clan del Golfo, resultando en el desplazamiento de comunidades hacia Istmina y Quibdó.
La situación ha llegado a un punto crítico con el reciente paro armado decretado por Jerson, el cual ha exacerbado la crisis humanitaria en Chocó. La comunidad internacional y las autoridades locales han sido convocadas a tomar medidas urgentes para mitigar el impacto de este conflicto y proteger a las poblaciones vulnerables.
Alias Jerson, con su capacidad de intimidación y su influencia sobre las rutas de narcotráfico, sigue siendo una de las figuras más temidas en la región. Las autoridades están en alerta máxima, y se están implementando estrategias para contrarrestar su influencia y asegurar el bienestar de las comunidades afectadas.
