Toda la vida, desde que se crearon los sindicatos de profesores universitarios en Colombia, la más grande consigna y reivindicación que estas han demandado ha sido que las universidades y profesores estén libres de la mordaza de la politiquería, que su labor científica e investigativa no esté al servicio de las ideologías y factores convenencieros de los gobernantes de turno. Cuando en el gobierno de Uribe se empezó a crear el embeleco de los registros calificados para que las Universidades pudieran ofertar nuevos programas académicos con la Ministra de Educación del entonces Cecilia María Vélez, en desmandada todo el movimiento sindical de ASPU saltó a las calles a protestar, y aquí en Quibdó, la voz más altisonante y que encabezaba las largas marchas de los profesores de ASPUCH era la de Jorge Perea, a quien le parecía un abuso del gobierno que este regulara las formas como las universidades debían abrir nuevas carreras y reclamaba furibundo, porque ese simple trámite, que hoy sabemos era hasta necesario, constituía una afrenta contra la autonomía universitaria. Todos los profesores de ASPUCH en esas marchas, contra esos registros calificados a cuál más gritara, vociferaban que eso no podía permitirse bajo ninguna condición. Cómo??? ¡¡¡Eso viola nuestra autonomía universitaria!!! Era lo que salía de sus gargantas rabiosas y apretadas a todos los profes de ASPUCH.
Hace apenas meses, mencionar algo en contra de la autonomía universitaria, era una herejía duramente reprendida por Jorge Perea y todo su comité de aplausos, era un sacrilegio. Pero qué pasa hoy? Cuando ha sucedido la más inimaginable forma de intervención a la UTCH, cuando a este gobierno encabezado con la exministra, expulsada por Petro, de Aurora Vergaja que siendo negra, se estrenó la figura de reemplazar a un rector de universidad pública contra los dos rectores negros de Colombia, figura que no se había utilizado jamás en la historia de la ley 30 de 1992, resulta que nadie de ASPUCH, salió rabioso a protestar por la imposición de una rectora desde el MEN, como en las épocas del oscurantismo, todo el mundo callado, nadie levanta la voz, y más raro todavía, ahora acontece que para ASPUCH, ese mismo grupito de profesores que hace meses consideraba que la autonomía de las universidades era sagrada, hoy en estas extremas circunstancias, salen con el cuento de que tiene límites!!! Que el Ministerio sí puede imponer rectora aunque esta ni siquiera cumpla con los requisitos establecidos en los estatutos para ejercer con decoro ese cargo. Que incoherencia!!!
La extraña conducta de ASPUCH, hoy ya tiene explicación, pues ni una semana había pasado desde que Vanessa Sánchez vino como rectora, y ya profesores del sindicato aparecen nombrados en las vicerrectorías, otros suenan para jefe de talento humano, secretaría general y jurídica. Resultó que esa autonomía universitaria, para ASPUCH, sí tenía un precio: puestos y burocracia. Que tristeza tanta historia de lucha desconocida por intereses personales, y como vamos, parece que a los sindicatos les importará un rábano quien ocupe el cargo de rector(a), de donde lo pongan o si sus cualidades son mediocres, a ellos solo les importará si hacen parte de la repartija del pastel burocrático. Hoy se le olvidó a ASPUCH, SINTRAUNAL, SICUTH y sus inquilinos Armando Valencia, Celino, Milton, Chacho Salamandra, sus secuaces Chamía, Alicia Mena, Ludmila, Ana Julia, Robinson, Luis Fernando y su compadre Winner, Edwin Ethiel y el perdedor de Keiner que por la Autonomía Universitaria es que viven con tranquilidad a costas de la UTCH.
Dicen que en el Chocó todo es al revés, instituciones mundiales con una sola interpretación posible como la autonomía universitaria, aquí los de ASPUCH, le torcieron el cuello.
cortesía de reserva
