En el corazón del corregimiento de la Molana, municipio de Atrato, Chocó, Doña Narcisa ha encontrado en la albahaca chocoana una fuente invaluable tanto para la cocina como para la salud. Esta planta, cultivada en su huerta con esmero, no solo da sabor a los zancochos y sopas, sino que posee notables propiedades curativas. #revistachocó. Según Doña Narcisa, una simple hoja de albahaca, al ser calentada y aplicada sobre una herida, acelera el proceso de cicatrización, demostrando el poder de la naturaleza para sanar. Además, la albahaca chocoana es útil para aliviar dolores de cabeza y estómago, cuando se prepara como infusión o se aplica en pasta sobre la zona afectada.
El cultivo de la albahaca en la región requiere dedicación y paciencia. Tras recoger las flores secas, Doña Narcisa siembra las semillas en parcelas, donde las cuida de las malas hierbas y asegura que crezcan de manera saludable. #revistachocó. En tan solo mes y medio, la planta está lista para el consumo y la venta. Cada unidad se vende por 3.000 pesos, junto con otros productos frescos como cilantro, orégano y poleo, lo que hace que esta variedad de hierbas sea una opción accesible y valiosa para las familias de la Molana. «Es muy económico y tiene muchos usos tanto para la comida como para la salud», señala Doña Narcisa, quien vive de la venta de estas plantas junto con su labor en el hogar.
A pesar de los desafíos, como madre cabeza de hogar de tres hijos, Doña Narcisa continúa sembrando esperanza en su amada Molana. Con cada cosecha, no solo asegura el sustento de su familia, sino que contribuye a preservar las tradiciones agrícolas y curativas del Chocó. Su trabajo es un ejemplo del compromiso con la tierra y el bienestar familiar, mostrando cómo la agricultura local puede ser una fuente sostenible de ingresos y salud en las comunidades rurales del chocó profundo. Redacción #revistachocó

