El cultivo del achiote está viviendo un renacimiento en el Medio Baudó, Chocó, gracias a la colaboración entre entes gubernamentales, universidades y comunidades locales. Este árbol ancestral, con un alto valor económico, medicinal y cultural, se está posicionando como una de las principales apuestas productivas de la región, con el objetivo de fortalecer la economía local y expandir su competitividad en mercados nacionales e internacionales. La demanda del achiote en diversas industrias, como la alimentaria, cosmética, farmacéutica y textil, abre nuevas oportunidades para las comunidades que lo cultivan.
Desde 2016, diversas iniciativas han permitido que las comunidades pasen de tener menos de 10 árboles a contar con más de 110, integrando el achiote con otros cultivos como el plátano. Además, se ha establecido un centro de transformación para procesar la fruta y optimizar la oferta de productos, facilitando su distribución en ciudades como Medellín, Bogotá, Pereira y Cali. Según el ingeniero agroforestal Elías Rentería Palacios, de la Universidad Nacional de Colombia, para lograr una mayor competitividad es clave innovar en la presentación del producto y expandir las áreas de cultivo.
A pesar de los desafíos climáticos que han afectado el proceso de deshidratación del achiote y aumentado los costos de producción, las comunidades siguen apostando por este cultivo con la esperanza de convertirlo en una fuente sostenible de ingresos y desarrollo. La resiliencia y el compromiso de los agricultores locales reflejan el potencial del achiote como motor de cambio económico en una región históricamente marginada. Este renacer agrícola es una prueba de cómo la unión de esfuerzos puede transformar realidades y abrir nuevas posibilidades para el Chocó.
