La crisis humanitaria en Chocó ha captado la atención de la Iglesia, que ha hecho un llamado urgente al Gobierno para que atienda a las comunidades confinadas a causa del paro armado declarado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Según informes, alrededor de 50,000 personas en el departamento se encuentran atrapadas en sus hogares desde el 11 de agosto, cuando el ELN anunció el inicio de una huelga armada en respuesta a enfrentamientos con el Clan del Golfo.
El obispo de Quibdó, Monseñor Mario de Jesús Álvarez, expuso la crítica situación en una entrevista para el programa **»A lo Que Vinimos»** de Noticias RCN. En sus declaraciones, Álvarez describió el panorama actual como «cada vez más alarmante e inhumano», destacando que los residentes en los municipios de Istmina, Litoral del San Juan, Medio San Juan, Nóvita y Sipí están viviendo una severa crisis. Las actividades básicas como el comercio, el transporte y la educación han sido completamente paralizadas.
Monseñor Álvarez, quien también subrayó el compromiso de los párrocos locales que, a pesar de estar confinados, siguen acompañando a sus comunidades, hizo un llamado a la solidaridad nacional. «Pedimos al pueblo de Colombia que, por favor, ayude a través de la pastoral social de la diócesis de Istmina, Tadó o Quibdó para canalizar ayudas urgentes», expresó el obispo.
Sobre el papel del ELN en esta crisis y su compromiso con el proceso de paz, Álvarez manifestó dudas. «No me adentro a clarificar las posiciones políticas de uno u otro, pero me pregunto si realmente existe un sincero deseo de paz», comentó. A pesar de la presencia del ELN en mesas de diálogo con el Gobierno, el obispo cuestionó la genuinidad de los esfuerzos por la paz y sugirió que puede haber intereses ocultos detrás de las acciones.
Finalmente, Monseñor Álvarez hizo un llamado al Gobierno con «mucha humildad y respeto», pero también con una exigencia firme: «Miremos estas comunidades». Enfatizó que, aunque la responsabilidad de asistir a estas poblaciones recae en el Estado y los gobiernos locales, la Iglesia y la sociedad civil también están dispuestas a contribuir. La situación en Chocó sigue siendo crítica, y la comunidad internacional y nacional observan con atención las acciones que se tomarán para aliviar el sufrimiento de quienes se encuentran atrapados en esta crisis prolongada.
