El presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, ha expresado su profundo dolor por la reciente muerte de Isabella Piraza Pizario, una niña indígena de 7 años que falleció en Istmina, Chocó, debido a la falta de atención médica provocada por el paro armado decretado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los ríos San Juan, Sipí y Cajón.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario calificó el trágico suceso como «doloroso» y lo describió como un recordatorio de la dura realidad que enfrentan muchas comunidades en el país. Petro enfatizó: «Este hecho no puede ni debe repetirse. Como Gobierno, reafirmamos nuestro compromiso de proteger a los más vulnerables y trabajar incansablemente por la paz en todos los rincones de Colombia.»
El presidente también condenó la insensibilidad de las acciones armadas, afirmando que llevan a sus protagonistas a cometer «crímenes de guerra». Este comentario refleja la creciente preocupación sobre el impacto del conflicto armado en la vida de los civiles, especialmente en contextos de emergencia médica.
Además, Petro extendió sus más sinceras condolencias a la familia de la niña y a la comunidad de San Cristóbal, donde ocurrió el trágico suceso. La tragedia ha resaltado la necesidad urgente de soluciones efectivas para garantizar la protección de las comunidades en zonas de conflicto y asegurar el acceso a servicios esenciales como la atención médica.
