Una nueva tragedia ha impactado la frontera entre Colombia y Panamá, donde diez migrantes perdieron la vida ahogados en un río cercano a la costa del Caribe. El Servicio Nacional de Frontera de Panamá (Senafront) confirmó el lamentable incidente, ocurrido en la mañana del miércoles 24 de julio, en el sector de Carreto, una zona ribereña aislada próxima a la frontera nacional.
De acuerdo con el Senafront, el accidente fue provocado por una fuerte corriente de agua cargada de piedras, barro, troncos y ramas, un fenómeno común en la región pero peligroso para aquellos que transitan por rutas no autorizadas. Las víctimas, cuyas identidades y nacionalidades aún no han sido confirmadas, habían cruzado el Urabá chocoano y la selva del tapón del Darién, un área conocida por su dificultad y los riesgos asociados a la migración irregular.
La entidad panameña también ha puesto en conocimiento del Ministerio Público la situación, sugiriendo que la inhumación de los cuerpos podría estar relacionada con intentos de encubrir actividades criminales vinculadas al tráfico de migrantes. Se menciona al Clan del Golfo, que presuntamente cobra entre 200 y 400 dólares por facilitar el cruce de fronteras en América.
Este incidente resalta los peligros extremos a los que se enfrentan los migrantes que intentan alcanzar Estados Unidos, pasando por rutas controladas por organizaciones delictivas y atravesando terrenos inhóspitos y fronteras cada vez más fortificadas. El gobierno panameño recientemente ha intensificado sus esfuerzos para cerrar pasos ilegales y combatir las redes de tráfico de personas, una medida que, aunque busca proteger a los migrantes, también ha aumentado sus riesgos y desafíos.
El caso reciente de Juan Carlos Monzant, un migrante venezolano que falleció intentando cruzar la selva del Darién, evidencia las severas dificultades que enfrentan los migrantes. Las nuevas políticas migratorias de Panamá y las medidas de seguridad de Colombia muestran un esfuerzo conjunto pero también destacan la necesidad urgente de abordar de manera integral y humanitaria la crisis migratoria en la región.
