En un esfuerzo conjunto por reconstruir el tejido social y avanzar hacia la reconciliación, comunidades afrodescendientes e indígenas de Vigía del Fuerte, Carmen del Darién y Riosucio se encuentran diseñando sus propios planes comunitarios de armonización. Este proceso, que involucra a firmantes del Acuerdo de Paz, busca dar cumplimiento al Capítulo Étnico del pacto firmado en La Habana.
En Vigía del Fuerte, la Asociación Campesina Integral del Atrato (Cocomacia) que agrupa consejos de comunidades negras de cinco municipios del Chocó y tres de Antioquia lidera la construcción de propuestas que responden a sus realidades y necesidades. Mientras tanto, en Carmen del Darién, el consejo comunitario del río Jiguamiandó promueve espacios de diálogo para consolidar iniciativas que fortalezcan su autonomía y garanticen derechos colectivos.
Por su parte, en Riosucio, el resguardo indígena Cañamomo-Lomaprieta avanza en el diseño de un plan que integra a firmantes del proceso de paz con las estructuras propias del cabildo, reafirmando el compromiso de proteger su territorio y cultura tras los impactos del conflicto.
Estos planes se desarrollan bajo los Programas Especiales de Armonización, con una inversión del Gobierno de 1.894 millones de pesos, destinados a acompañar la planificación desde la consulta previa y la participación activa. Según Alejandra Miller, directora de la ARN, «este proceso salda deudas históricas y devuelve a las comunidades la posibilidad de decidir sobre su futuro con base en sus tradiciones y formas de organización».
Firmantes de paz como José Domingo Tombe han resaltado la importancia de esta etapa: «Regresar sin armas fue un paso colectivo. Ahora reafirmamos esa promesa transformando el territorio junto a quienes siempre lo han habitado».
Con estos encuentros, se busca consolidar la reincorporación y garantizar que sean las propias comunidades quienes definan el rumbo de los proyectos que impactan su vida cotidiana, promoviendo un modelo de paz construido desde el respeto a sus raíces.
