La hidroeléctrica de la Vuelta en Lloró, que alguna vez brindó energía a numerosos pueblos del Chocó, ha sido víctima de un saqueo total. Equipos importados de Estados Unidos, que fueron instalados en la central hace más de una década, han desaparecido, siendo desvalijados y vendidos como chatarra. Esta situación apaga las esperanzas de reactivar la planta para la producción de energía, dejando a la región más vulnerable en su necesidad de recursos energéticos.
La infraestructura de la presa, construida en 1928, permanece en ruinas como único vestigio de lo que alguna vez fue una fuente clave de energía para la compañía minera Chocó Pacífico y las comunidades del San Juan y Atrato. Aunque la planta estuvo operativa hasta los años 80, el robo de equipos ha acabado con la posibilidad de su restauración, dejando a los pueblos dependientes de fuentes de energías inestables y costosas.
