En las últimas horas, el grupo guerrillero ELN ha anunciado un nuevo paro armado que comenzará el 11 de agosto a la medianoche, un acto que, según la representante a la Cámara por el Chocó, Astrid Sánchez, profundizará el temor y la desolación en la región. Sánchez criticó duramente el impacto que tendrá esta medida sobre las comunidades ribereñas, advirtiendo de desplazamientos forzados y confinamientos que podrían generar una grave crisis por escasez de víveres y medicinas.
Sánchez exigió al gobierno nacional y a los negociadores en la mesa de diálogo que tomen acciones efectivas para contrarrestar este paro armado, que, a su juicio, socava la legitimidad de las negociaciones en curso. Además, pidió a las fuerzas de orden que aseguren la protección de los civiles y a la comisión legal de paz del Congreso que eleve un pronunciamiento firme al Alto Comisionado para La Paz.
El paro armado afectará severamente no solo las zonas de Ríos San Juan, Sipí y Cajón, así como las carreteras Novita-Cajón y Novita-Torra, sino también el resto del departamento del Chocó. Sánchez subrayó que ninguna justificación puede avalar estas acciones ilegales contra una región que ya enfrenta constantes desafíos por parte de grupos insurgentes. El Chocó, afirmó, exige y merece vivir en paz.
