En el sector de la Arrocera, un área reconocida por su actividad juvenil, las condiciones de las instalaciones deportivas y recreativas están generando serias preocupaciones. Los jóvenes que solían realizar actividades lúdicas y deportivas en el lugar han tenido que abandonar el espacio debido al riesgo que representa la infraestructura deteriorada. Según líderes comunitarios, las condiciones de las instalaciones, en mal estado y peligrosas, exponen a los jóvenes a accidentes, lo que agrava aún más la situación de inseguridad y violencia que afecta a la comunidad.
La comunidad ha hecho un llamado urgente a las autoridades locales, como la alcaldía y la gobernación, para que brinden apoyo y recursos que permitan mejorar estos espacios. Aunque los líderes han mantenido acercamientos con entidades administrativas, aún no han recibido respuestas formales. En este sentido, la infraestructura en mal estado representa no solo un riesgo físico, sino también una pérdida de un espacio vital para el esparcimiento juvenil, especialmente en un barrio marcado por la estigmatización y la falta de alternativas saludables para los jóvenes.
Además de los problemas con la infraestructura, los residentes de la Arrocera enfrentan otras dificultades como las inundaciones recurrentes en el sector debido a la falta de un sistema adecuado de drenaje. Este problema ha dificultado el acceso a las viviendas y ha empeorado las condiciones de vida, especialmente durante la temporada de lluvias. Aunque la Junta de Acción Comunal ha intentado gestionar soluciones, la falta de recursos económicos ha limitado su capacidad de acción. La comunidad espera que las autoridades locales tomen medidas concretas para resolver estas problemáticas y mejorar la calidad de vida en la zona.
