A pesar de que el flujo migratorio por el Tapón del Darién ha disminuido considerablemente, en Necoclí, Antioquia, aún hay cerca de 300 personas migrantes que no han logrado definir su situación. La mayoría de ellas permanece en el municipio sin decidir si continuar su ruta hacia Centroamérica o regresar a sus países de origen.
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de la Igualdad, se había comprometido a habilitar un espacio para la atención de esta población. Sin embargo, la Alcaldía de Necoclí asegura que, hasta el momento, no ha habido avances significativos en la construcción de ese lugar, el cual consideran fundamental para brindar asistencia humanitaria.
“La promesa de crear ese centro no se ha cumplido y seguimos a la espera. Hemos buscado alternativas para gestionar un espacio adecuado, pero requerimos el apoyo del Ministerio para poder avanzar”, explicó Johann Wachter, secretario de Gobierno del municipio.
El cambio en las políticas migratorias tras el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha impactado de manera directa la movilidad por la región. De acuerdo con las autoridades panameñas, apenas 109 personas cruzaron la selva del Darién en el último mes, lo que representa una disminución drástica frente a los números de años anteriores.
Aunque el tránsito ha bajado, la necesidad de atención no desaparece. Las personas que siguen en Necoclí requieren servicios básicos y acompañamiento institucional mientras toman una decisión sobre su futuro. Desde la administración municipal insisten en que se mantenga el compromiso del Gobierno para responder a esta situación humanitaria.
