Las declaraciones fueron entregadas a Blu Radio, durante el paro armado que viven los habitantes del Chocó. En diálogo con Mañanas Blu, el obispo de Itsmina-Tadó, Mario de Jesús Álvarez Gómez compartió su profunda preocupación por la actual crisis social y económica que enfrenta su diócesis. «El dolor de todo un departamento se incrementa con cada día que pasa. A pesar de la riqueza natural, la pobreza en Chocó resulta humillante», afirmó el monseñor.
Desde la llegada al poder del presidente Gustavo Petro, los chocoanos han sostenido grandes esperanzas de cambios significativos. Sin embargo, dos años después, la situación aparenta ser aún más desalentadora.»No vemos la ejecución de los planes prometidos. Nos sentimos frustrados y olvidados», lamentó Álvarez. El obispo destacó cómo los programas anunciados para combatir la pobreza no se han materializado en el departamento.
Dominio territorial y el sufrimiento de la población. Las comunidades enfrentan un panorama sombrío en la cuenca media del río San Juan, donde diferentes grupos delincuenciales pelean por el control. «Esto solo genera más dolor y sufrimiento para aquellos que ya se encuentran en una situación precaria», declaró el monseñor. La combinación de pobreza extrema y violencia suman al sufrimiento diario de los pobladores.
El paro. Asimismo, el ELN señala al Gobierno como el «primer responsable de la grave situación humanitaria de esta región del país, así como del crecimiento y posicionamiento del Cartel del Golfo en el departamento».
Desde hace dos semanas, guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional se enfrentan en la región del Medio San Juan con hombres del Clan del Golfo, la principal banda criminal, lo que ha dejado unos 3.600 desplazados y más de 12.000 personas confinadas, según cifras de la Gobernación del Chocó. Los bandos se disputan el control del río San Juan, que les permite dominar la zona y las economías ilícitas, principalmente el narcotráfico, el tráfico de madera y la minería ilegal.
