Mueren de sed. Donde abundaba el agua.
La vida que ofrecía. Hoy, es amenaza Yo, que era un buen conductor, ahora estoy perdido.
Cambiaron mis rutas y mis caminos Transporto cada vez menos agua
A estrés hídrico estoy sometido, Ancio volver a dar el mismo fruto: caudal cristalino
Estoy herido, contaminado y muriendo a cada segundo
No puedo llegar así a mi destino.
Hoy mi salud está en estado crítico
Mis brazos se estrechan y mi cuerpo adelgaza,
He perdido peso; me han llenado de mucho sedimento.
Ciertamente trago, pero hoy me dan tanto que me ahogan,
Basuras, residuos y químicos a toda hora.
Mis aguas se mueven lentas y tristes
Olvidamos criar el agua. Por ella corre nuestra historia
El río no es solo agua. Es un ser Vivo
Camino sagrado de los dioses y de sus hijos
Venas y arterias, cultura y resistencia.
Permite la siembra y la alimentación
La crisis del agua, es nuestra propia crisis de conexión
Es hora de escuchar, dialogar y cantarle a los ríos. No los exiliemos de su casa
Tienen valor biológico, social, cultural, simbólico y espiritual
Con tu olfato puedes oler su deterioro. Ya no son inodoras
Con los ojos ve cada vez más residuos sólidos.
Ya no son incoloros, se volvieron turbios. Marrones y grisáceos.
Y beber sus aguas hoy cada vez requiere mayor cuidado.
De insípido pasó a nauseabundo y tóxico.
Es hora de volver. Pasar de la visión extractivista
a la de respeto y cuidado.
El agua es la raíz de la vida, pero hoy
Sus propios hijos la devoran y la contaminan.
Si terminas con los ríos, terminarás contigo.
Por ello piensa: El agua se salvará cuando te salves a ti mismo.
En tu propio cuerpo corre un río. Cerca de tu barrio y municipio.
¡Es hora de defender los ríos y quebradas, a la matriz de todo lo vivo!
No podemos tener la idea ingenua de que nunca faltarán.
Apuntemos hacia atrás, mira y veras
Pregunta y te responderán cuántos ríos y quebradas ya no están.
Donde pisas seguramente había uno, y los que quedan
eran de mayor cauce, caudalosos y cristalinos.
Todos somos corresponsables de este mal
Por hacer, por dejar hacer. Por dañar, por no defender.
La vida, al igual que el agua, nunca se debe convertir en mercancía.
La recuperación de un río no es solo una tarea técnica o ambiental;
Es un acto de justicia social.
Asumamos la inmensa responsabilidad de salvar los ríos.
Guarda el río que te vio nacer y crecer;
Aquel donde nadaste, pescaste y fuiste rastro en el agua.
Oigan hijos de la cuenca de San Juan, Baudó y Atrato, el que es propio y el que llegó: ¡que no se apague la vida que el gran río nos donó!
El río es la vida que nos une, y en nuestras manos queda su cauce.
No olviden que el río pierde sus aguas cuando le arrebatamos su casa,
Y “si se secan los ríos, con ellos se acabarán los caminos.»
Si nuestras manos no restauran el equilibrio, la Tierra lo hará con su propia justicia. El agua recuperará su espacio por derecho. Es mejor prevenir la chispa que combatir la ceniza.

