Leslie Joanna Valoyes Cuesta, una diseñadora de profesión y artesana de vocación, se ha destacado en Quibdó, Chocó, por su trabajo pionero con la fibra natural de la Damagua, integrándola en diseños de moda contemporáneos. Esta chocoana, quien también se describe como emprendedora por necesidad, ha hecho de su pasión por las artes una herramienta de transformación social y cultural en su comunidad.
Desde su taller, Leslie ha logrado algo extraordinario en 2018, al permitir que jóvenes privados de la libertad en el Centro de Responsabilidad Penal Juvenil de Quibdó visitaran su espacio para aprender y crear, marcando un precedente en la integración social a través del arte. A pesar de las dificultades enfrentadas, incluida la pérdida trágica de algunos de estos jóvenes, Leslie recalca la importancia de las acciones horizontales en el trabajo social.
Con una formación en diseño de modas, Leslie descubrió durante su tesis la potencialidad de la Damagua, una corteza de árbol y palma emblemática del Chocó, utilizándola como símbolo de resistencia y fuente de inspiración para sus creaciones. Su tesis, que fue laureada, puso las bases para una carrera dedicada a la valorización de las fibras naturales locales en la industria de la moda.
El carnaval de San Pacho en Quibdó, una festividad que celebra a San Francisco de Asís con gran esplendor cada año, se ha convertido en una plataforma para Leslie para mostrar sus trajes y accesorios, ganando reconocimiento y abriendo puertas a nuevas oportunidades de emprendimiento en el ámbito cultural.
Leslie, quien fundó su empresa Arte y Joya en 2014, ve en la cultura un catalizador esencial para el desarrollo y la paz, creyendo firmemente en el poder transformador del arte. Su compromiso con su comunidad y su pasión por su tierra natal resuenan en cada proyecto que emprende, buscando siempre inspirar y educar sobre la importancia de la cultura y el trabajo comunitario en el Chocó.
Esta mujer energética y auténtica sigue siendo una fuente de inspiración para muchos, mostrando que el verdadero valor del Chocó radica en su rica herencia cultural y biológica.



